Hace dos fechas que no iba al Portón de Núñez,
hace casi tres semanas que no veía a los de La Solidaria o hacía algo de
actividad física como para decir que no estuve parado igual que el Pocho
Lavezzi, encima el tránsito estaba terrible e hizo que llegue muy justo. Corrí
las dos cuadras desde el auto hasta las canchitas con la idea de pre calentar,
pero el reloj me jugaba en contra y el día de lluvia supongo que hizo que la
cancha 1 este libre, así que nada frenaba la ansiedad de jugar.
Entró,
saludo a los que estaban y empiezo a ponerme las vendas en los tobillos, la
verdad me hacen diferencia en el tobillo derecho que esta debilitado hace como
una década. Mientras tanto escuchaba y veía a los chicos, estaba JP, Nick y Pit
con la camiseta del Saint Francis hablando con Des y el Pela que estaban con
remeras negras, al parecer ellos eran el equipo rival y los únicos que estaban
con la del Niupi a parte de mi eran K y Tom, nos faltaba medio equipo y la
cancha estaba ahí lista para ser jugada.
Todos
fueron para la cancha y yo seguía con las putas vendas que entre la aceleración
y la bronca del tráfico me las estaba poniendo para el orto, ahí llegó el Chino
con la casaca del Niupi, solo faltaba uno. Entre a calentar con todos y en
seguida llegó Luis, con él podíamos decir “Hay equipo”. Me tuve que volver a
poner la venda porque no aguanté ni el calentamiento.
Arrancamos,
ya el momento tan esperado en la semana estaba sucediendo y se notaba en el
humor feliz de todos, a la cancha solo entra la felicidad de jugar con los
pibes, el resto queda afuera, los temas de la vida no pasan la mística línea
blanca de tiza, una especie de símbolo pagano para poder realizar
tranquilamente el ritual del futbol, la pasión que ello conlleva. La cosa
estaba pareja, ambos equipos tenían jugadores que aportaban para que su equipo
gane, éramos rivales dignos los dos. Empecé jugando atrás, tranqui, no había
estirado nada y estuve como 20 días parado, no quería no poder llegar al final
del partido.
Por suerte
nosotros teníamos a Luis que se suele posicionar de lateral izquierdo, frenando
los contraataques rivales y picando rápidamente al arco contrario desplayando
juego bonito, tiros fuertes y movilidad al equipo, él se encargó de hacer el
primero, de darnos el grito inicial. El partido seguía y mi espalda ya no daba
más, me dolía todo, por qué mierda no llegue a estirar bien? Encima ellos nos
atacaban con el Pela, JP y Nick dando potencia y un ritmo alto del cual yo no
estaba a la altura. Estaba agotado y esto recién iniciaba. Estaba decidido de
ir a pedir el cambio de arquero a K pero justo en uno de los ataques del SF un
centro mal puesto de alguien hizo que la pelota vaya a mi cabeza y cuando
estaba apunto de cabecear apareció el Pela con toda la garra para pelearla, pero
lamentablemente chocó contra mi que estaba con ambos pies en la tierra salió
rebotado como pelota de tennis contra el frontón, en su caída se dobló el pie
muy feo. Con mucho dolor tuvo que salir de la cancha y yo salí con él para
emparejar el partido, de paso aproveche para estirar y sacarme la puta venda
mal puesta.
Mientras
estaba ahí afuera vi a mi equipo jugar a los toques cortos, prolijos,
dinámicos, espectaculares, para mi eran el Barsa argento, un lujo de futbol. En
eso viene nuestro segundo gol, les estaba yendo muy bien sin mi, y por suerte/mala
suerte uno de los referentes de ellos estaba ahí conmigo, los FC se perdían la
velocidad y desequilibrio del Pela. Al rato él estaba listo para re ingresar.
Le pedí esta vez a K ir al arco, entre el previo tirón y que me enfríe dudaba
mucho de mis músculos.
El partido
estaba parejo, tuve un par de intervenciones salvadoras y nosotros también
tuvimos nuestros ataques lindos. Cuando estaba ahí llegó el gol de la fecha, un
centro cruzado de K hacía Tom que entraba en el área finalizó en un golazo de
cabeza al ángulo donde el arquero no tenía nada que hacer. Íbamos solo 3 arriba
pero para mi estábamos infinito arriba cuando veía lo bien que jugaban mis
compañeros.
Ellos igual
no bajaban los brazos y nos atacaban con todo, el palo salvó algunas. Pero estábamos
jugando bien, estaba tan confiando en mis compañeros que me atreví a salir del
arco y pararme casi a media cancha para despejar los pelotazos de contraataque
de ellos ya que en velocidad nos ganaban, y muchas veces sirvió. Pero todo lo
bueno también termina y me hicieron un gol.
A pesar de
que mi actuación como arquero no había sido mala no podía ser que mi mayor
aporte al partido fuese haberle atajado un golazo seguro a Pit, frustrándolo con
la vida, y mucho menos si había pagado 100 mangos para estar ahí, era hora de
jugar, era hora de salir del arco. Pido el cambio y Luis se posiciona debajo
del travesaño mientras me indica que vaya arriba que mis goles de media
distancia eran los más lindos.
La espalda,
la vejez, el sobrepeso, eran todas las razones por lo cual mi aporte
futbolístico se tiene que limitar a uno de los dos campos, o defiendo en el
propio o me pongo de atacante. Por suerte tenía un equipazo a tras mío, con Tom
que daba juego, movilidad y recuperación, el Chino que es todo, muchísima
velocidad, todo el espíritu, recuperación, un mediocampista de primera, K nos
daba un defensa sólida, centros buenísimos y recuperación, Luis estaba en el
arco pero no dejaba de brindarnos su velocidad al ataque, su seguridad en la
defensa, los pases cortos rápidos y precisos, su empuje. Con ellos a mi espalda
sabía muy bien que mi tarea era darles todo lo que podía y esa fue mi
propuesta.
No pasó
mucho tiempo hasta que tuve mi oportunidad de patear por primera vez en el
partido al arco, un tiro precioso, fuerte, casi al ángulo, pero Pit me devolvió
la gentileza y con toda la altura me lo atajó. Estaba parejo, realmente parejo,
JP me anticipaba todas las pelotas, recuperaba, picaba como un tractor con un
tanque de nitrógeno en el orto, además Nick aportaba inteligencia, pases y
control, Des aportaba muchísimo en la recuperación y en el armado del ataque,
el Pela a pesar del tobillo seguía siendo desequilibrante y metiendo empuje, por
último Pit, espíritu del SF aportaba pases y ataque.
No se cómo,
ni me acuerdo nada, logré gracias a la recuperación de mi equipo y sus jugadas
meter la pelota en el arco. Ponía mi primer aporte ofensivo, estaba en camino
de cumplir con mi parte. A pesar de que no podía correr mucho y mucho menos
bajar, traté de presión arriba empujando al error, o anticipando los pases o
quitando desde atrás. A veces lo logré, pero quería más y JP no dejaba que
toque una pelota, lo único bueno es que lo mantenía lejos de mi arco. En un córner
le digo a Tom que JP me esta haciendo la personal, que cuando ataque yo me lo
llevo para un costado y vaya para el otro lado, y así lo hizo y las
oportunidades seguían apareciendo. Esto hizo que JP me suelte la correa y me de
espacio, pero Nick me sacó una, el palo varias a Tom, la puntería varias a
Luis. Y tras una consecutiva de rebotes logre hacer un tiro despacito abajo
pegado al palo y entró, estábamos 5 a 1 y Luis me decía que lo que quería era
pasarlo como goleador. Los goles me gustan y como no rindo mucho por mi falta
de condición física si no logro hacer muchas asistencias o goles siento que no
aporte nada al equipo.
El partido
seguía y ellos no lo iban a ceder, ya había sonado mi alarma de las 22 para el
antibiótico que generó una especie de entretiempo. Ellos empezaron a empujar y
a moverla cerca de nuestro arco, nuestro cansancio se notaba, ya estábamos
aflojando en la defensa y yo trataba de bajar, pero pasaba más tiempo ver
moverse la pelota adelante mío. Así ellos lograron acercase a dos goles,
amenazaban con el empate. Si hubieran estado más certero al patear lo hubiesen
hecho, pero parece que el espíritu de Benny Hill a veces los poseía.
Aunque mis
asistencias no eran muy prolijas, a veces lograba meter una que otra buena, y
por suerte de una excelente asistencia a mi pude meter el sexto gol y mantener
la diferencia. El partido parecía tener un final obvio pero el SF con mucho
huevo no iba a dejar las cosas así, aunque el cansancio estaba castigando a
todos, y yo trataba de bajar un poco más para apoyar al Niupi. Ellos seguían
amenazando, nosotros estábamos aflojando, y en un error de ellos logró
recuperar un pelota solo en frente del arco y clavó un zurdazo al palo a mi
derecha y selló el resultado definitivo, con cuatros goles en mi haber, pero
sabiendo que el partido lo ganó realmente mi equipo con todo lo que pusieron,
solo cumplí con mi parte, el lujo lo dieron ellos.
Así
terminamos después de una hora y media de partido, así me iba yo con Luis
pidiéndome que escriba en el blog le partido, y yo puteando por dentro mi falta
de estado físico producto del sobrepeso, deseando sacarle el sobre al peso.
Pero como la vida es irónica e incoherente yo tampoco me puedo escapar de eso,
y escribí esta crónica de mi regreso a jugar con los grosos de la solidaria
mientras me clavaba una medialuna gigante de jamón y queso.